Por: N.C. Belén Otero L.

Algunos adultos no desayunan, pues tienen la idea equivocada de que así evitan consumir energía de más y bajar de peso, pero lo único que consiguen es que a media mañana tengan tanta hambre que se vean forzados a ingerir algún alimento y por lo general éste es alto en grasa y azúcar o que la siguiente comida sea más abundante de lo habitual.

Los desayunos basados en forma exclusiva en alimentos ricos en azúcares, como las frutas (ya sean enteras o en jugos), los dulces o los refrescos, ocasionan un aumento rápido en la liberación de energía y en la glucemia. No obstante, una hora después del consumo de estos alimentos  la glucemia disminuye y se presenta la sensación de hambre.

Por otra parte, los desayunos que incluyen una variedad de alimentos que aportan hidratos de carbono, proteínas y lípidos proporcionan una liberación sostenida de energía que retarda la sensación de hambre por varias horas, además desayunar  equilibrado es una manera de controlar el peso corporal.

Algunas recomendaciones para facilitar el desayuno:

  • Tratar de convertir el desayuno en la comida principal del día.
  • Realizar la noche anterior la mayor cantidad posible de tareas.                                      Por ejemplo: partir la fruta y dejarla lista en el refrigerador, si se van a preparar quesadillas dejar los champiñones preparados solo para calentar…
  • Planea el menú del desayuno y procura que sean prácticos y sencillos
  • Reservar el tiempo suficiente para preparar y consumir el desayuno.
  • Procurar que el desayuno sea variado.
  • Dejar la mesa puesta desde la noche anterior.
  • Si es necesario despierta un poco antes, dedícate tiempo y no desayunes con prisa..
  • Es indispensable, desayunar sentados, NO EN EL COCHE.

Ayudarás a tu cuerpo a lograr concentrarse en la sensación de saciedad al evitar distracciones.

Suena complicado, pero si te lo propones verás que es mucho más sencillo de lo que te imaginas.

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