Por: Susana Porras N. 

El mes pasado celebramos 10 años de casados y decidimos hacer una renovación de votos en la playa.

 

La idea surgió poco después de casarnos, ya que comenzamos a ver un sin fin de opciones y nos dieron muchas ganas de vivir una ceremonia en la playa, “para nuestro aniversario 10”, dijimos.

Cada día son más las bodas de destino, ya que resulta más común que la pareja viva en una ciudad diferente a la de su familia. Por motivos de estudios y después de trabajo nos alejamos de casa, conocemos al amor de nuestra vida y cuando decidimos casarnos surge la interrogante: ¿En tu ciudad o en la mía? Anteriormente la costumbre era sin duda en la ciudad donde radicaba la familia de la novia, pero bueno, hay que ser prácticos y muchos elijen un destino intermedio entre las ciudades de ambos. Sin duda las bodas de destino son una experiencia mucho más allá de la fiesta, se convierte en unas mini vacaciones para todos los invitados y da a la pareja la oportunidad de disfrutar más momentos con ellos.

A principios de año unos amigos se casaron en una antigua hacienda y fue una hermosa boda. Organizaron actividades para los que llegaron días antes y lo disfrutamos mucho todos.

Ya teníamos la idea de la boda en playa así que a principios de año nos dimos a la tarea de revisar opciones y una querida amiga, quien tiene una empresa llamada Fly with mededicada a realizar bodas de destino en playa (por cierto, ¡es la mejor!), nos recomendó el hotel Único 20°87° en la Riviera Maya. 

 

Desde que revisé la información del hotel en la página web me gustó mucho el concepto, ¡justo lo que buscábamos! Sólo adultos, un plan todo incluido diferente, donde se privilegia lo local, empezando por la gastronomía, continuando con la decoración, tratamientos de spa y excursiones, sin dejar de lado el relax y confort.

Además la fecha coincidía con el cierre del festival gastronómico Verano Superbia festival de sabores en el que durante 8 semanas se tuvieron fiestas con reconocidos DJ´s de Tulum, catas de vinos y licores, clases de mixología y un reconocido Chef como invitado durante una semana completa con un menú de degustación preparado especialmente para dicho evento.

No deseábamos realizar una gran ceremonia, nada complicado ya que buscábamos llevar a cabo algo para nosotros, lo que deseábamos era celebrar un aniversario diferente y que la importante fecha quedara grabada en nuestros corazones.

La especialista en bodas Diana Narvaez se puso de inmediato en contacto conmigo y me realizó una serie de preguntas con las que planeamos todos los detalles. He de confesar que nunca hablamos por teléfono, ni fue necesario, todo lo resolvimos vía mail. Desde los colores del ramo, hasta el desayuno en la habitación al día siguiente. Chicas, siéntanse tranquilas, de verdad, dejen todo en manos de los expertos.

Al día siguiente de nuestra llegada al hotel conocimos a Diana e hicimos un check list de lo que previamente habíamos convenido. Conocimos físicamente la playa donde llevaríamos a cabo el evento y nos dio algunas recomendaciones, fue todo.

El día de la ceremonia se puso en contacto por la mañana conmigo para acordar la entrega del ramo y el boutonniere y comentarme que la probabilidad de lluvia era de un 40% que tenía un plan b de ser necesario.

 

 

 

 

 

 

Pero le dije que si no era gran tormenta y el staff no tenía inconveniente, adelante, seguíamos en el entendido de la ceremonia en la playa. 

 

Pues ni yo me la creía porque soy nerviosa y controladora, sí, muuucho. Quiero que todo salga a la perfección y en el tiempo justo. Pero me relajé, no hay como sentarte a contemplar el mar para que se te aleje cualquier mal pensamiento, incluso el estrés. Así que estuvimos en la playa, tomando el sol, ahí comimos y poco antes de las 15hrs. Nos retiramos para arreglarnos (la ceremonia fue a las 18hrs.) He de decirles que de repente si mi acelere citadino se apoderaba de mí, pero al darme cuenta de que ya estaba lista y aún no eran ni las 17hrs. me hizo muy feliz. Nos dio tiempo de tomar algunas fotos y hablar por teléfono con la familia, no estaban presentes, sólo fuimos nosotros y 3 amigos. ¡Hasta parecía boda extrajera! jajajaja

 

La tarde fue perfecta, había una cálida brisa pero el sol se estaba ocultando, la playa tranquila y un rayo de luz se asomaba en medio de las nubes. Caminamos por el puente de madera desde el jardín hasta la playa, el ministro ya nos esperaba. Estábamos muy felices y emocionados, dijimos nuestros propios votos y como si fuera película, salió el arcoiris. Nunca cayó ni una gota y el cielo nos regaló un atardecer mágico, tonos rojos, rosas y hasta violetas.

Diana me dijo que la buena vibra de las novias hace que no llueva y así fue.

 

Espero mi experiencia les sirva para decidir sobre su próxima celebración, ya sea boda, aniversario o renovación de votos y ¿porqué no? la despedida de [email protected], al hacerlo en un bello lugar hará que sean muchos más los momentos memorables.

 

Les comparto unas fotos de las diferentes locaciones que ofrece el hotel y sin duda, recomiendo con toda confianza a Diana Narvaez que estoy segura les ayudará para que su boda sea increíble y la disfruten tanto como nosotros lo hicimos, su mail es [email protected] y la web del hotel www.unicohotelrivieramaya.com 

Playa para bodas con diferentes tipos de montaje
Gazebo en jardín con vista al mar
Amplias terrazas
Área de salones

 

 

 

 

 

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